Agárrate fuerte, no te sueltes. Recorramos la vida poco a poco, dejando huella. Siendo nosotras mismas, como somos, sin cambiar absolutamente nada. Guiñaremos el ojo al sol y sonreiremos a la luna. Será fácil cogerle el tranquillo, pisando fuerte y sin ninguna preocupación, soplando a las nubes para despejar el cielo, para ahuyentar a los problemas. Poco a poco, cada vez será más fácil despreocuparse de todo. Sin inseguridades, con la cabeza alta y sonriendo de oreja a oreja.
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