Me gustaría contaros una historia que a mí me
conmovió, que me cambió, ya no era el mismo después de esta historia. La
historia es de Ric Elías, dio una charla de tres minutos que cambió la vida de
las personas que estaban allí. Y a lo mejor dentro de tres minutos ya no
pensáis ni sois iguales. El título de su charla, que es completamente reales,
es: las tres cosas que aprendí mientras se estrellaba mi avión. Ric Elias iba
en un avión con doscientas personas, de repente el avión hizo una maniobra
extraña y Ric Elias le preguntó a la azafata que si había pasado algo. La
azafata le dijo que no se preocupara, que era algo normal. Habían perdido un
motor, en ese momento el avión hizo otro ruido raro; habían perdido el segundo
motor. Y cuando Ric iba a volver a preguntar a la azafata, el piloto dijo por
megafonía: preparaos para el impacto. Ric lógicamente, dejo de preguntar, sabía
que se iba a morir y dice que en ese momento pensó tres cosas. La primera: todo
cambia en un instante. Esto parece que no nos damos cuenta pero es verdad.
Pensó en todo lo que quería hacer y no hizo, en toda la gente a la que quería
haber dicho que la quiere y no lo hizo. Y dice Ric en esa charla, que en ese
momento aprendió que no hay que aplazar nada en la vida. Dice que ya no tiene vino
bueno en su bodega, que se lo ha bebido ya. Eso no quiere decir que ahora os
emborrachéis esta noche. Quiere decir que cada minuto de la vida hay que
disfrutarlo porque, esto es verdad, vivimos siempre de espaldas a la muerte, no
queremos saber nada de ella, pero cada minuto puede ser el último. La segunda
cosa que pensó Ric, cuando se estaba estrellando el avión, es en la cantidad de
tiempo que había perdido por culpa de su ego. La cantidad de tiempo que había
perdido en cosas que no importan con gente que si importa. Dice Ric que desde
aquel momento no ha vuelto a discutir con su mujer. Entre tener razón y ser
feliz, elige ser feliz. La tercera cosa que aprendió, es que morir no da miedo.
Dice que es como si toda la vida estuviésemos preparándonos para ello. Morir no
da miedo, dice Ric, pero te sientes muy triste porque amas la vida. Aquel día,
finalmente, Ric sobrevivió. Era uno de los pasajeros que aterrizó en el río
Hudson, con un piloto realmente heroíco y consiguió salvar la vida de la
mayoría de los pasajeros. Ric termina la charla diciendo que todos nosotros
estamos volando hoy y que no sabemos si nuestro avión se va a estrellar esta
noche. Y me gustan las últimas palabras de su charla, que dura tres minutos,
que dice: no vais a vivir para siempre, preguntaos solamente una cosa, ¿estáis
siendo la mejor persona que podéis ser?
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