domingo, 18 de noviembre de 2012

Nadie puede darme lo que tu me das, nadie.

En el instituto, en cuarto curso, nos explicaron la teoría de un sociólogo, un tal Maslow que decía que todos buscamos las mismas siete cosas en la vida. El lo llamó la jerarquía de las necesidades humanas.
Lo primero que buscamos en la supervivencia, la salud que nos permita seguir viviendo. Lo segundo es la seguridad, sentirnos protegidos, a salvo en nuestra casa. Después está el amor, según Maslow, nadie puede vivir sin tener amor o sin buscar el amor. La cuarta es el respeto, que los demás valoren lo que hacemos, nuestras decisiones, aunque nos equivoquemos. Le sigue la necesidad de entender, de conseguir explicar por qué la gente toma decisiones que nos dueles. La penúltima necesidad humana es la estética o espiritual, sentirnos parte de algo especial y único, el plan perfecto de nuestras vidas. Y la última es la autorrealización, intentar encontrar nuestra auténtica naturaleza, lo que somos. Hace cuatro semanas, dos días y diecisiete hora que Lucas se marchó a Carolina para convertirse en agente del CNI. Maslow diría que está llevando a cabo la séptima de las necesidades humanas, pero Maslow no tiene ni idea de lo que es despertarse abrazado a Lucas. Así que se pude meter su teoría por donde le quepa, porque lo único que queremos todos en la vida, lo único, es ver a la persona que queremos cuando abrimos los ojos por la mañana.



No hay comentarios:

Publicar un comentario